Inicio » LOS PASTELEROS DEL CONSTITUCIONAL

LOS PASTELEROS DEL CONSTITUCIONAL

Dr. Rafael Romero

Señores, atención, atención, por favor un poco de orden, atención, como presidente de este Tribunal Constitucional les ruego que presten atención. No se distraigan, por favor. Entiendo que estamos todos un poco cansados, pues llevamos mucho tiempo intentando emitir un dictamen pero la sociedad espera de nosotros una respuesta coherente a este problema. Continúo: artículo primero, ¿Es España una nación? ¿O es una noción? ¿O una nación en noción? ¿O una noción de nación? ¿O una opción de nación? ¿O una nación de opciones? ¿O una conmoción de nación? ¿O una inacción de nación? Tiene la palabra el ponente número tres.

Muchas gracias, señor presidente, con la venia: le recuerdo al señor presiente que en el folio doscientos treinta y seis mil, del tomo décimo cuarto de las actas de esta sesión, consta que España es una noción de nación de pronóstico reservado. Esta determinación se tomó por el voto de calidad del señor presidente, no se si lo recuerda el señor presidente, con la reserva in pectore del octavo ponente que representa a la minoría catalana. Solicito que aclare su postura el señor ponente octavo.

Muchas gracias señor ponente tercero. Con la venia señor presidente: efectivamente y como consta en el folio trescientos cuarenta y dos mil del tomo décimo quinto de las actas de esta sesión, nuestra objeción se basa en que nunca se resolvió una cuestión previa ¿es posible la nación?. Le recuerdo al señor presidente que esta cuestión nunca fue debatida jurídicamente por lo que el resto del debate, los últimos dos o tres años más o menos, hay que tomarlo con las debidas reservas.

Como presidente de este tribunal, le recuerdo al ponente octavo que el recurso presentado por a minoría catalana, y que es el objeto de este debate ¿Es Constitucional la Constitución Española? Presupone que de facto, aunque no de jure, lo reconozco, que hay una nación en algún sitio, no sabemos donde pero hay una nación en algún sitio. Creo recordar que el señor ponente segundo ya elaboró un dictamen no vinculante hace algún tiempo. Cedo la palabra al ponente segundo para que nos aclare este punto.

El señor ponente segundo no se encuentra en la sala, señor presidente, ha salido al cuarto de baño. ¿Otra vez? El señor ponente segundo no hace más que ir al cuarto de baño, pero aquí viene menos mal. Señor ponente segundo, por favor, le pediría que controlase un poco más su vejiga urinaria pues tanto ir y venir nos está retrasando bastante. Señor presidente, con el debido respeto le recuerdo que este ponente segundo cuando comenzamos las deliberaciones necesitaba ir al cuarto de baño cada cuatro horas, pero los años no pasan en balde y ahora tengo que ir cada dos horas. Y prevengo al señor presidente que si estas sesiones se prolongan me va a ser necesario traer el orinal a esta sala y ponerlo debajo de la mesa, Dios no o quiera. Que yo tendría que haberme jubilado hace tres años y estar descansando en mi chalet de Valdemorillo, que aunque constitucionalmente no sabemos donde está, le aseguro al señor presidente que en una hora se llega perfectamente desde Madrid.

Está bien, vamos a suspender a sesión durante media hora para tomar un descafeinado y para que sus señorías puedan tomarse las pastillas varias. Además, pasará la enfermera, como siempre, para tomar la tensión al señor ponente cuarto y para ponerle el colirio del glaucoma al señor ponente sexto y para cualquier otro menester que sus señorías puedan necesitar. Y hago saber a los señores ponentes que he solicitado a la cafetería que necesitamos al menos dos sobrecitos de sacarina por cabeza para que no falte como en la pasada sesión.

Bien, señorías, atención, atención, vamos a reanudar la sesión: artículo primero ¿es España una nación? Tiene la palabra el señor ponente cuarto.

Muchas gracias, señor presidente, con la venia: atendiendo a las diversas sugerencias de los señores ponentes, propongo la siguiente definición: España es una constelación de naciones en difuminación. Con esta definición se pretende enfatizar el maridaje entre lo sideral y lo borroso para que cada cual se quede con lo que más le convenga.

Antes de elaborar esa definición aportada por el señor ponente cuarto, como presidente creo adecuado que el señor ponente segundo, si su próstata se lo permite, nos de cuenta de su dictamen sobre la cuestión ¿es posible la nación? Y que no puede desarrollar a causa de sus problemas urinarios.

Muchas gracias, señor presidente, con la venia. Ya Platón puso en boca de Sócrates el concepto de nación…… Por favor, señor ponente segundo, se está usted remitiendo al siglo quinto antes de Cristo y tenemos algo de prisa, ¿no podría su señoría sustentar su dictamen el las Partidas de Alfonso Décimo el Sabio, por poner un ejemplo? ¿O en el Fuero Juzgo? Nos ahorraríamos diez o quince siglos.

Imposible, señor presidente, imposible razonar jurídicamente el concepto de nación en solo diez siglos. Los fundamentos del derecho son los fundamentos del derecho y me permito señalar al señor presidente que las prisas no son buenas. Ya lo dice la sabiduría popular, más vale tarde que nunca.

Y yo me permito señalarle, señor ponente segundo, que tiende su señoría a utilizar maniobras dilatorias con excesiva frecuencia, bien sea por Platón, o por su próstata y me permito recordarle que la semana pasada no pudimos completar la quiniela por su culpa.

Es que en conciencia, señor presidente, no podía aceptar una X en el Sevilla – Atlético de Bilbao.

Está bien. Vamos a hacer una pausa para tomar un descafeinado con sacarina, para tomar las pastillas diversas y para aliviarse en el cuarto de baño si fuese menester. Y que pase la enfermera para tomarnos la tensión otra vez o para hacernos el gluco test si fuese necesario. Y de paso vamos a cotejar las opiniones diversas a ver si esta semana podemos completar la quiniela, pido por favor la buena voluntad de todos para alcanzar un consenso.

Creo que esta semana podemos llegar a un consenso, señor presidente. El señor ponente sexto podría aceptar un 1 en el Real Madrid – Deportivo de la Coruña si asignamos un 2 al Getafe – Villareal. ¿Alguien se opone? ¿No? Pues esta semana tenemos consenso y tenemos quiniela, gracias a Dios.

Que conste en acta la satisfacción de este presidente por este consenso obtenido, tan importante para todos nosotros. Pero sigamos adelante: artículo primero ¿es España una nación? Les recuerdo que el señor ponente cuarto ha presentado la propuesta de que España es una constelación de naciones en difuminación.

Con la venia, señor presidente, como ponente quinto tengo que presentar una reserva a dicha propuesta, porque si metemos la astronomía en el debate se va a notar demasiado que estamos en la luna y encima difuminados. Puede quedar en entredicho, el prestigio de este tribunal. Que hay por ahí mucho periodista suelto dispuesto a sacar punta a cualquier contradictio in terminis.

Descartada, pues, la propuesta del señor ponente cuarto. Y de paso me permito recordar a sus señorías que, aunque la prisa nunca fue buena consejera en los asuntos de la ley, todavía estamos discutiendo el artículo primero de la Constitución Española y que nos quedan otros trescientos mal contados por lo que no estaría de más el acelerar un poco el paso.

Con la venia, señor presidente, le hago saber que los ponentes de esta cusa no hemos olvidado que hoy es el ochenta cumpleaños de su señoría. Aplausos, aplausos. Y que nos hemos tomado la libertad de comprarle una tarta que tanto le gusta. Más aplausos y entra la tarta. Como es de rigor, esta tarta no tiene azúcar, ni sal, ni gluten ni lactosa, que estos elementos no convienen a gente de tanta experiencia. Pero tiene mucha crema pastelera, que tanto gusta al señor presidente como todo el mundo sabe.

Muchas gracias, señores ponentes, muchas gracias a todos. Realmente estoy emocionado por haberse acordado de mi efemérides y de mi admiración por la crema pastelera. He de admitir que mi temprana vocación por el derecho fue paralela a mi afición a esta crema, pues como dijo el clásico, con crema pastelera todo entra, no hay dictamen que se resista. Reconozco que algunos letrados más jóvenes prefieren la vaselina, pero sus señorías admitirán conmigo que no hay color.

Pero que la devoción no nos haga olvidar la obligación. Y para facilitar el debate jurídico me he tomado la libertad de llamar en nuestro auxilio a la moderna tecnología: aquí está, un cubilete y dos dados. No se alarmen sus señorías, que aunque parezca difícil estoy seguro de que en pocos días dominaremos este artilugio. Y si fuese preciso pediremos ayuda técnica. Les aseguro que es un método infalible para resolver los más complicados dilemas constitucionales. Señores, artículo primero. ¿Es España una nación?








Envíe su opinión:

Su nombre:
Su opinión:
color
Esta pregunta es para autentificar su mensaje frente a ataques de programas de publicidad automatizados.